En cualquier otro país, Keiko , con todos sus antecedentes como Primera Dama- cogobernante con su padre y, por tanto, corresponsable de sus crímenes-, además de sus vínculos con el narcotráfico, estaría hace tiempo en prisión. Jamás pueblo alguno la aceptaría como candidata. Solo en el Perú pueden ocurrir estos hechos. ¿Qué dice el parlamento que no la desafora inmediatamente para que sea procesada y encarcelada? ¿O es que están esperando que el gobierno de Estados Unidos intervenga directamente para impedir que el narcotráfico llegue al poder ?
martes, 8 de marzo de 2011
KEIKO: EL NARCOTRÁFICO AL PODER
En cualquier otro país, Keiko , con todos sus antecedentes como Primera Dama- cogobernante con su padre y, por tanto, corresponsable de sus crímenes-, además de sus vínculos con el narcotráfico, estaría hace tiempo en prisión. Jamás pueblo alguno la aceptaría como candidata. Solo en el Perú pueden ocurrir estos hechos. ¿Qué dice el parlamento que no la desafora inmediatamente para que sea procesada y encarcelada? ¿O es que están esperando que el gobierno de Estados Unidos intervenga directamente para impedir que el narcotráfico llegue al poder ?
LA TV BASURA
lunes, 7 de marzo de 2011
EL OUTSIDER DE LULU
Lulu, en su entusiasmo, pretende hacernos creer que PPK es el outsider de estas elecciones. Nada más falso. En el Perú, un outsider es un joven que irrumpe en la polìtica por primera vez y arrasa con las encuestas hasta llegar, a veces, a ganar las elecciones. Ejemplos clásicos son Fujimori- quien derrotó a Vargas Llosa en 1990- y Ollanta, al que le robaron la presidencia en el 2006, como ha quedado demostrado. El viejito PPK, con sus 73 años a cuestas y más de 50 años en la polìtica, haciendo mucho daño al Perú, apenas alcanza el 6%, a pesar de sus interminables apariciones en la complaciente TV y su millonaria propaganda. Por tanto, no cumple con ninguno de los requisitos para ser outsider. Lulú lo sabe muy bien, pero trata de engañar al electorado, creyendo que los peruanos seguimos siendo borregos o tarados.
OLLANTA Y NADINE: UN HOGAR MODELO
Por otro lado, Ollanta y Nadine son peruanos de pura cepa, no tienen otra nacionalidad, mientras que algunos de los principales candidatos cuentan hasta con tres nacionalidades y todos son casados con extranjeros. ¿En cuál de ellos podemos confiar más ?
OLLANTA Y SU REFORMA TRIBUTARIA
Por Javier Diez Canseco (*)
Una desigualdad profunda marca el crecimiento económico peruano de la década. El PBI, la producción nacional, aumentó en 48% al 2008 y las exportaciones crecieron en un 89% per cápita, pero la distribución de la riqueza es atrozmente desigual. Setenta y cinco de cada 100 familias de Lima viven con un ingreso promedio mensual menor a 2,000 soles y 35% tiene un ingreso familiar menor de 1,000 soles mensuales.
Las cifras sobre salarios son elocuentes. En 1980, 36% del PBI iba a salarios. Casi 30 años después, el 2009, a salarios solo iban S/.21 de cada S/.100 producidos. La Remuneración Mínima Vital es de S/.600 desde fin del 2006, pero en mayo de 1974 la RMV equivalía a S/.1,929 (S/. constantes de 1997) y podía comprar el triple de hoy. La economía ha crecido y los salarios han caído, mientras las ganancias empresariales se han multiplicado. Setenta y siete por ciento de los trabajadores laboran en empresas que tienen entre 1 y 10 trabajadores con RMV o menos, y el 78% de las empresas del país es informal.
Para colmo, pagamos nuestros recursos naturales a precios internacionales, como si los compráramos fuera. Por eso pagamos entre S/.32 y S/.35 el balón de gas o las gasolinas a los precios que sufrimos. Ni siquiera accedemos a nuestros recursos naturales como es el caso de la mayoría de peruanos respecto del gas natural de Camisea para consumo doméstico. Y, encima, el Estado no nos protege y permite que se cobren altísimas tasas de interés por los créditos bancarios y de consumo, esquilmando a la población.
Esta realidad, frontalmente criticada por las fuerzas del nacionalismo y del cambio en el Programa de Gana Perú y Humala, se ha convertido en un eje del debate político electoral. Hoy, todos los candidatos, incluyendo los que ya gobernaron el Perú a favor de los más ricos, reconocen de palabra que el crecimiento económico no llega al bolsillo de la mayoría. Ahora ofrecen aumentar sueldos a maestros y policías, mejorar los presupuestos de Salud, Educación y programas sociales, apoyar la microempresa y el agro. Pero sus programas –con excepción de Gana Perú– no incluyen una reforma tributaria que haga que paguen más los que ganan más.
En el Perú, el Estado recaudó S/.13.80 soles de cada 100 producidos el 2009 (CEPAL). En Sudamérica el promedio de recaudación fue de US$20.30 dólares de cada 100 producidos, mientras que en Brasil recaudaban 34.3% del PBI y en Inglaterra más de 40%.
Con un Estado que recauda tan poco de las principales fuentes de riqueza, es obvio por qué el Perú dedica solo S/.2.60 de cada 100 que produce a Educación el 2008, y solo 1.2% del PBI a Salud, menos que la mitad del promedio latinoamericano. Si no se recauda más no hay mejor educación, salud o infraestructura o saneamiento. Menos aún habrá mejores salarios para maestros y policías, se mejorará las pensiones de jubilación o se terminará con los contratos CAS y otros abusos.
El Estado debe recaudar más del 14% del PBI de hoy. Debe superar el 21%. Imposible dedicar 6% del PBI solo a Educación si recauda 14 en total. Imposible aumentar el porcentaje de Salud. Solo entre esos dos servicios absorbería casi el 90% del Presupuesto Nacional. ¿Cómo mantendría el resto? La única forma de tener mejor educación y salud, mayor seguridad y una policía mejor pagada, poner el planilla a trabajadores indebidamente sometidos al CAS y mejorar a los jubilados sometidos a pensiones de hambre, o atender la necesidad de crédito para el agro y la microempresa, es con una auténtica reforma tributaria que cobre más a los que ganan más, especialmente a las mineras que explotan recursos naturales agotables y obtienen enormes utilidades (US $32,800 millones de dólares entre el 2006 y 2010), y al sector financiero y bancario. Un impuesto a las sobreganancias mineras y un impuesto a la renta más elevada a sectores con enormes ganancias como la banca son urgentes.
Ciertamente, ello debe ir de la mano con una reforma del Estado para un gasto más eficiente, y una batalla contra la corrupción que desvía y se apropia del dinero que el país necesita para crecer con equidad y justicia. Sin estas medidas todo es cuento.
OLLANTA FIJO A LA SEGUNDA VUELTA
Jorge Benavides.