Los empresarios de la prensa "ancilla imperialis" - empleada doméstica del gobierno, como diría Luis Alberto Sánchez- al parecer han decidido quemar sus naves para impedir la elecciòn de Ollanta y han ordenado a sus secuaces arremeter con todo contra el candidato nacionalista y sus representantes. Por eso, en lugar de entrevistarlos, ellos los acosan despiadadamente, sin dejarlos responder, interrumpièndolos y gritándoles como a sus entenados, al mismo tiempo que inventan una nueva calumnia cada día. Según la última, el régimen de Ollanta se apoderaría de los fondos de las AFP. Y es que, si Ollanta resulta Presidente del Perú, como todo parece indicar, los dueños de la prensa escrita y televisiva estarán entre la espada y la pared y solo tendrán dos opciones:
a) Empezar una oposiciòn frontal, feroz y sañuda, pero para esto tendrían que recobrar su independencia del gobierno, cancelando totalmente la millonaria deuda que mantienen con la SUNAT. No se puede morder la mano que nos da de comer.
b) Presentarse en actitud contrita y de rodillas ante el nuevo Presidente, con sendas bandejas con las cabezas sangrantes de Aldo m., Jaimito de Althaus, Rosa María Palacios, Mónica Delta, Augusto Thorndike, Rosana Cueva y otras, asegurando que no fueron los empresarios de la prensa, sino estos periodistas, quienes desataron la guerra sucia contra el nacionalismo desde el 2006, en su afán de demoler a Ollanta. Acto seguido, suplicar que no se les cobre la deuda a cambio de apoyar incondicionalmente al nuevo gobierno, como lo hicieron con Fujimori, Toledo y García.
Como Ollanta no aceptará tal ignominia, fiel a sus principios de libertad de prensa y de expresiòn, se limitará a responderles que el ùnico apoyo que requerirá será el del pueblo peruano y que la reforma integral tributaria exigirá a la SUNAT cobrar TODAS LAS DEUDAS al Estado, para financiar las obras sociales.
En ambos casos, los millones que deben los amos de Aldito, Jaimito, etc., tendrán que ser cancelados. He ahí la razón fundamental de la guerra contra Ollanta y el terror de que su pesadilla se haga realidad. Eso de que defienden la libertad de prensa o la democracia, no pasa de ser un buen argumento para una futura novela de MVL.


