lunes, 28 de noviembre de 2011

PRONTO ESTE BLOG ESTARA ACTIVO NUEVAMENTE

A partir de enero próximo, LA VERDAD CON TODA EL ALMA volverá con sus artículos sobre la actualidad nacional, polìtica y otros temas de interés para todos los cibernautas. Estamos en un compás de espera y observaciòn. . .

domingo, 4 de septiembre de 2011

TU MALA CANALLADA




“Pero hoy a García lo siento en pindinga. Para muchos es el fin de la ‘patocracia’, aquel sistema de gobierno creado por una minoría patológica (psicópatas, sociópatas). Su palmaria participación en el ‘Caso BTR’ no es una bicoca”.

Extraño a Alan García. De veras, su vacío mastodóntico me lleva a la perdida melancolía. Hay una socavada vacante en mis días. Aquel fofo mandatario me aplasta con su desocupada ausencia. Quién cantará en mi ventana, quién del puntapié en el poto, quién del verbo en ayunas y solemne desprecio por los peruanos de segunda. Cierto, en mis horas de insomnio sintonizaba Canal 7 y por enésima vez me dormía acurrucado a sus discursos e inauguraciones. Hoy ni eso, ni el valsesito ni su mordaz rapidez de la réplica. Qué será de su litio, del galope a corcel patuleco, de su vientre descomunal para el bien y para el mal. Sufro del síndrome de Estocolmo, era feliz secuestrado a su estilo pantagruélico y eso que yo lo conocí espárrago y magro en carnes y más quijote soñador. Y eso que hace apenas 30 días que se nos fue.

Los peruanos a veces somos injustos. En el 2005, mientras orquestaba su campaña para demoler a Humala nos invitó a almorzar a su oficina-laboratorio sobre la Vía Expresa en San Isidro. Yo era director de una revista que tuvo la importancia fugaz de un pedo. Tonto, imaginé un copioso banquete, con mozos y rucas, vinos franceses y desengrase. Nada. García habitaba una casa desértica con una secretaria, Mirtha Cunza de Larrauri, un escritorio de burócrata púdico, y una foto de Haya de la Torre. Pensé que nos íbamos de carnes a “La Carreta”. Falso. García mismo despejó el escritorio y lo cubrió con un papel periódico. De una mochila sacó cuatro ‘tapers’, cubiertos descartables y una botella de Kola Real. Fatal. Al abrir el recipiente encontré un miserable arroz con pollo. Abatido, tragué la presa sórdida embarrada en culantro y las alverjitas a punto de llorar. Éramos tres. García repitió, y no paró de hablar durante dos horas. Desde que me divorcié, fue la peor tarde de mi vida.

Pero hablo del García frugal y no del desmedido glotón. Vamos, tampoco es un ogro. La historia dirá que fue un político atacado de desasosiego. Dirá también de un insaciable, voraz y goloso de las miasmas de la politikós. Un animal politicus tragantón. Aquel que se comió todo lo que se movía. Mónica Delta, la curtida periodista escribió en su libro “Minutos antes de las ocho” que: “Alán García era atlético, atractivo y un Midas de la palabra”. Creo que le faltó agregar, un aventajado en las íntimas finanzas de alcoba. Cuando César Hildebrandt reveló en su columna “La rubéola” que García acababa de tener un hijo fuera de su matrimonio, que se llamaba Federico Dantón y que la madre era la guapa economista Elizabeth Roxanne Cheesman Rajkovic, una suerte de JLo de la puerta falsa y que estaba “archivada por decreto”. Qué curioso, nadie se ofendió. El fauno había despertado y las choclonas de San Isidro vivían horas de culifruncimiento retardado. Era García, nuestro presidente incontinente, y de su sexualidad no se hablaba, tampoco.

Ollanta Humala no es así. Mejor. Por ello extraño a García. Maquiavélico y genital. En junio de 1990, cuando era cronista de “Página libre”, el diario del también descomunal Guillermo Thorndike, García terminaba su primer gobierno y los peruanos estábamos heridos en el bolsillo con su política adefesiera, aquella donde nos cominos las uñas. No obstante, García había decretado que su heredero era aquel chinito bodeguero de apellido Fujimori. Esa fue la razón de ese periódico, no otra. El Gringo Thorndike, 15 días antes de las elecciones, mandó a que le tomen una foto a Fujimori conduciendo un tractor. La foto apareció en la tapa del diario. Decía en grandes caracteres: “Este es el hombre”. Y aquel chinito que iba último en las encuesta, desde esa vez comenzó a remontar. Una semana luego estaba a dos puntos del líder Vargas Llosa, el candidato de la derecha. La noche que Fujimori ganó, un García ebrio de soberbia llegó hasta el local del diario y nos quedamos festejando hasta el amanecer.

Pero hoy a García lo siento en pindinga. Para muchos es el fin de la “patocracia”, aquel sistema de gobierno creado por una minoría patológica (psicópatas, sociópatas). Su palmaria participación en el “Caso BTR” no es una bicoca. Ya Luis Nava, su sicario y hombre de extrema confianza –metido hasta las orejas en los petroaudios y acusado de sus relaciones con el narcotráfico—no tiene poder. Ya no podrá visitar a los maridos ofendidos a los que García alimentaba con leche para que les crezcan los cuernos. Fuad Khoury, titular de la Contraloría General de la República ha detectado solo entre 2009 y 2011 a 10.659 funcionarios involucrados en presuntas irregularidades. Corrupción que le dicen y que fue apapachada por Palacio de Gobierno. Súmele el Tren eléctrico, el Banco de Materiales, el caso Barrios, el Estadio Nacional. Entonces, la cosa está picante. Añádale las confesiones de Alberto Químper, más la supercomisión que se creará en el Congreso para investigarlo hasta el tuétano. Entonces, el chancho al palo de “mistura” quedará chico.

Los vecinos de Las Casuarinas no ven con buenos ojos a su flamante vecino. Aunque el hombre se desplaza en un imponente BMW 735-LI, color azul oscuro. Aunque trate de ser discreto con los 50 mil dólares de estipendio que recibe de la universidad San Martín de Porres. Aunque oculte las 4 cajas de chocolates ‘Sorrento’ que traga cuando se pone nervioso. Aunque siga soñando con Vanessa Saba en la sábana, nadie podrá impedir que se siga llamando Alan García, el hombre que siempre estuvo donde tenía que estar, siempre descomunal

Eloy Jáuregui





lunes, 6 de junio de 2011

SANTA ROSA SALVO AL PERU


Asiduo participante de este foro ( edición on line del diario LA PRIMERA), combatiendo diariamente las candidaturas, primero de Toledo, luego de Castañeda y PPK, confieso que entré en cuarentena durante las ùltimas semanas de la segunda vuelta, por sentirme incapaz de soportar la nauseabunda y cínica contracampaña de los fujimontesinistas.
Solo atiné a pedirle a Santa Rosa de Lima, nuestra patrona tan olvidada, que intercediera ante Dios para que no permitiera que nuestra amada patria caiga nuevamente en manos de esa tenebrosa mafia. Santa Rosa cumplió con el Perú y yo cumplo con la promesa que le hice de hacer público mi reconocimiento y devociòn hacia ella, si es que ganaba Ollanta. En nombre de todos los peruanos, incluyendo a aquellos que se equivocaron , muchas gracias querida Santa Rosita.

domingo, 5 de junio de 2011

¡ URGENTE DESDE LIMA !
Reuters | Lima
Actualizado sábado 04/06/2011 21:59 horas

AGENCIA BRITANICA DE NOTICIAS REUTERS

El nacionalista Ollanta Humala aventaja por 1,6 puntos porcentuales a la conservadora Keiko Fujimori en un sondeo de Datum divulgado el sábado, dijo una fuente que tuvo acceso al estudio, que mostró que los contendores mantienen un empate técnico en la víspera del comicio.

Humala obtuvo un 50,8% de los votos válidos mientras que Fujimori logró un 49,2% en la encuesta realizada a 5.015 personas entre el 2 y 3 de junio.

El trabajo tiene un margen de error de 1,4%, lo que implica que los candidatos aún mantienen un empate técnico.

jueves, 2 de junio de 2011

FINANCIAL TIMES: "HUMALA ES MEJOR PARA LA DEMOCRACIA EN EL PERU"



Mucha atención empresarios y sectores conservadores que se creen el cuento de Fujimori y quienes la apoyan. Este artículo publicado con el título “Humala es mejor para la democracia en el Perú”, el 31 de mayo en el influyente diario londinense Financial Times, escrito por Max Cameron, experto en estudios sobre el Perú de la Universidad de British Columbia, y Michael McCarthy, de la Universidad de Johns Hopkins, afirma que la mejor opción, la más razonable y conveniente para el Perú es Ollanta Humala. Aquí sus razones.

Humala no gobernaría como Chávez, porque las condiciones en el Perú son totalmente distintas a las de Venezuela, las cuales ocasionaron una interrupción del sistema y abrieron el camino para el ascenso de Chávez al poder en 1998. La economía del Perú ha prosperado durante una década y millones han salido de la pobreza.

No está en disputa ningún vuelco fundamental en las políticas que produjeron ese cambio económico-social. Más bien, la candidatura de Humala ha estimulado un debate urgentemente necesario sobre distribución de la riqueza.

El auge económico del Perú ha conducido a una reducción sustancial de la pobreza. Hoy, cerca de un tercio de la población es pobre, la mitad de los que eran pobres hace una década. Pero el crecimiento se ha concentrado en Lima y en la costa. En la sierra del sur y del centro y en la selva amazónica la pobreza sigue siendo alta y el trato primitivo (“wild west”) en la extracción de los recursos naturales ha intensificado el conflicto.

Los indígenas aymaras de la ciudad altiplánica de Puno han ganado titulares en medio de la campaña electoral con su protesta contra los planes de Bear Creek, minera canadiense, de abrir una mina de plata que los protestatarios dicen que contaminaría el Lago Titicaca. Una combinación de efectos laterales negativos y la lucha respecto a las rentas económicas podría fomentar otro ciclo de violencia y represión.

Estas presiones plantean interrogantes acerca de las instituciones políticas del Perú, que no son tan robustas como las de Chile y Uruguay, por ejemplo, a menudo presentados como niños modelo de la democracia en la región. Pero el cielo no se está desplomando. Es improbable un colapso mayor que crearía ambiente fértil para una misión de “salvación de la patria”.

Para realizar cambios como los de Chávez, Humala necesitaría una enorme coalición sedienta de transformación política mayor. No tiene esto.

Más aún, uno de los más vehementes críticos de Chávez en la región, Mario Vargas Llosa, apoya ahora a Humala.

Él y otros intelectuales liberales, incluido su hijo Álvaro, podrían convencer a votantes moderados indecisos de que la presidencia de Keiko no sería compatible con la democracia. Este apoyo a Humala surge de dos factores: el paso de Humala al centro y el compromiso de éste de respetar las reglas democráticas; y la conexión directa que existe entre Keiko y su padre Alberto Fujimori, el expresidente que ejerció el poder despiadada y arbitrariamente en los años 1990.

Keiko fue parte del gobierno de su padre, aunque solo como “primera dama” (un rol sustitutorio que asumió cuando su madre fue brutalmente maltratada por su padre). Ella no ha repudiado las políticas de su padre, y sospechamos que lo liberaría de la prisión que cumple debido a una condena de 25 años por corrupción y crímenes contra la humanidad. De hecho, su campaña parece haber sido dirigida, en parte, desde la penitenciaría donde su padre está encarcelado.

Los críticos dicen que ella emplea en su campaña los mismos recursos sucios que él usó para perpetuarse en el poder.

Cuando un periodista de uno de los dos diarios pro Humala reveló que el servicio de inteligencia militar del Perú estaba involucrado en acciones turbias para apoyar la campaña de ella, el director recibió un aparato floral funerario. Otro diario simpatizante de Humala fue adquirido en masa para impedir su circulación en ciertos distritos de Lima. La mayoría de los medios está pesadamente sesgada contra Humala, abandonando toda pretensión de neutralidad en el manejo de las noticias.

Si ella perdonó a su padre y atacó a los jueces que lo colocaron tras las rejas, existe el peligro de que sea reactivada toda la mafia que actúa en el sistema judicial y en las Fuerzas Armadas, y que nunca fue enteramente purgada por gobiernos anteriores. Entonces es el problema clave de intereses poderosos y pesos y contrapesos, la principal razón para que ella represente el peligro mayor para la democracia en el Perú.

Keiko tiene pocos incentivos para gobernar democráticamente, mientras que Humala se enfrenta a constricciones que pueden forzarlo a gobernar democráticamente.

Ella gobernaría con la colaboración de poderosos intereses de facto –grandes empresas, los medios, las Fuerzas Armadas, las fuerzas socialmente más conservadoras dentro de las iglesias católica y evangélicas, y la mayoría de la clase dirigente– que vería con mucho agrado que ella impusiera mano dura contra el crimen y la disidencia, aplicara soluciones de bandas de curita para la pobreza y solicitara coimas a cambio de que continuaran las políticas económicas “abiertas para los negocios”.

Humala, por otra parte, encontraría obstáculos en cada esquina. Una comunidad de negocios hostil, medios rabiosamente críticos, fuerza armada nerviosa, y todos los corruptos soportes en el Congreso y el Poder Judicial harían todo lo posible por desestabilizarlo. La última manera que él tiene es asumir la actitud más elevada y administrar democráticamente, puesto que la legitimidad de su derecho a gobernar no sería respaldada por los poderosos actores privados del Perú.

Todo esto indica que el Perú tiene un largo camino por recorrer antes de que se convierta en una democracia estable con buenas leyes y gobernanza. Para que se den las zancadas hacia esta “consolidación democrática” poderosos actores tienen que perder poder.

Difícil será convencer a las elites de que tal recalibración es un juego de suma positiva. Pero si las elites peruanas miraran hacia el este, a través de los Andes, a Brasil, encontrarían inspiración en una elite que aprendió que un partido político de trabajadores, encabezado por un trabajador, puede ser bueno para los negocios, bueno para la democracia y bueno para el bienestar de la sociedad.

Como demostró la región al capear la gran Recesión, la izquierda de América Latina puede ser buena para los negocios domésticos e internacionales. En realidad, estas elecciones, aparte de determinar la trayectoria futura del Perú, tienen implicaciones mayores para el modelo de desarrollo de “crecimiento con equidad”.

Una presidencia de Humala ampliaría el alcance del modelo socialdemócrata. Una presidencia de Keiko dañaría la democracia y pagaría servicio de boquilla a la equidad mientras las fortunas de los ricos crecerían aún más.

El peligro mayor no es que Humala se revele como un lobo con piel de cordero. El peligro es, lo tememos, que resulte, como Obama: que llegue al poder y encuentre que es muy poco lo que es capaz de hacer para enfrentar los profundos problemas estructurales de su país.

Por Max Cameron y Michael Marx McCarthy Justificar a ambos lados

miércoles, 1 de junio de 2011

lunes, 30 de mayo de 2011

POLITOLOGOS SE PRONUNCIAN EN CONTRA DE KEIKO FUJIMORI


A continuación el íntegro del comunicado firmado por los más destacados politólogos peruanos y extranjeros, quienes señalan que Keiko Fujimori es la peor opción para el país.

A la opinión pública

El Perú se prepara para una elección el próximo 5 de junio donde ninguno de los dos candidatos presidenciales exhibe las credenciales democráticas que desearíamos. Sin embargo, ante el dilema existente es ineludible optar, y los politólogos abajo firmantes creemos que la llegada de Keiko Fujimori al poder sería el peor resultado para el país.

Como politólogos valoramos especialmente el régimen democrático, pues permite el pluralismo y el debate abierto, protege las libertades fundamentales y los derechos humanos, restringe las oportunidades para la corrupción y favorece el logro de acuerdos que generan desarrollo y políticas públicas a favor de la población más vulnerable.

Debido a estas consideraciones de principio vemos con suma preocupación la elección de la señora Fujimori como Presidenta de la República, pues constituiría la reivindicación del gobierno de su padre que, precisamente, liquidó la democracia en el Perú e impuso un régimen autoritario que cometió crímenes de lesa humanidad como política organizada desde la cúspide del poder, y que hizo de la exclusión, el clientelismo, el abuso y la corrupción sus mecanismos principales de gobierno.

El fujimorismo actual, lamentablemente, no ha deslindado con las prácticas que deploramos del gobierno de Alberto Fujimori. En las últimas semanas hemos visto que sus voceros han elogiado, justificado o minimizado esas prácticas, lo que nos hace imposible creer que la señora Fujimori represente una opción diferente y democrática. Por tanto, y porque creemos que la defensa de los valores democráticos es parte fundamental de nuestro compromiso con el Perú, nos pronunciamos en contra de la candidatura de Keiko Fujimori.

Finalmente, independientemente de quién gane las elecciones presidenciales, consideramos que habrá que mantenerse alerta ante cualquier intento de pasar por encima del Estado de derecho y de las instituciones democráticas.

Rolando Ames, Pontificia Universidad Católica del Perú
Julio Cotler, Instituto de Estudios Peruanos
Henry Pease, Pontificia Universidad Católica del Perú
Francisco Miró Quesada, Diario El Comercio
Martín Tanaka, Pontificia Universidad Católica del Perú

Carlos Alza, Pontificia Universidad Católica del Perú
Rosa Alayza, Pontificia Universidad Católica del Perú
Mariana Alvarado, Pontificia Universidad Católica del Perú
Jorge Aragón, Pontificia Universidad Católica del Perú
Omar Awapara, Pontificia Universidad Católica del Perú
Rodrigo Barrenechea, Instituto de Estudios Peruanos
Fabiola Bazo,
Jo-Marie Burt, George Mason University
Maxwell Cameron, University of British Columbia
Julio F. Carrión, University of Delaware
Catherine Conaghan, Queen’s University
John Crabtree, Oxford University
Eduardo Dargent, Pontificia Universidad Católica del Perú
Henry Dietz, University of Texas at Austin
Joanna Drzewieniecki,
Graciela Ducantenzeiler, Université de Montréal
Romeo Grompone, Instituto de Estudios Peruanos
Carlos Indacochea, The George Washington University
Farid Kahatt, Pontificia Universidad Católica del Perú
Charles Kenney, University of Oklahoma
Denise Ledgard, Pontificia Universidad Católica del Perú
Steven Levitsky, Harvard University
Cynthia McClintock, The George Washington University
Andrés Mejía Acosta, University of Sussex
Carlos Meléndez, University of Notre Dame
Cynthia Milton, Université de Montréal
Paula Muñoz, University of Texas at Austin
Philip Oxhorn, Mc Gill University
Simón Pachano, FLACSO (Quito)
Luis Pásara, Universidad de Salamanca
Kenneth Roberts, Cornell University
María Ana Rodríguez, Pontificia Universidad Católica del Perú
Eduardo Romero, Nonprofit Roundtable of Greater Washington
Cynthia Sanborn, Universidad del Pacífico
Mariela Szwarcberg, University of Chicago
Carlos Torres Vitolas, London School of Economics
Jorge Valladares, University of Essex
Sofia Vera, Instituto de Estudios Peruanos
Alberto Vergara, Université de Montréal