jueves, 25 de febrero de 2010

ATENCION PUEBLO DE PUNO

En un taller de expertos realizado en el Congreso de la República y organizado por el grupo parlamentario “Bloque Popular” el 19 de este mes para analizar el Convenio de Integración Energética entre el Perú y Brasil próximo a suscribirse prácticamente entre gallos y medianoche todos, excepto el Ing. José Koc Rueda, asesor del viceministro de energía y Minas, calificaron al citado convenio de absurdo, asimétrico y negociado bajo la mesa.

Para el Ing. Carlos Herrera Descalzi, ex ministro de energía y Minas y ex decano del Colegio de Ingenieros del Perú y uno de los mayores expertos peruanos en el tema energético, los precios que el Perú ofrece por su energía al Brasil son infames en un proyecto “donde el Perú se juega su destino” y compara el acuerdo suscrito entre Brasil y Paraguay por Itaipú. “Me asusta que esto pase con este acuerdo entre Perú y Brasil”, dice el destacado especialista.

El citado acuerdo de Integración Energética Perú-Brasil implicará la explotación de hasta 20,000 MW (megavatios) -equivalente al 35 por ciento de nuestro potencial hidroeléctrico total que se estima en 58,000 MW- con la construcción de las centrales de Inambari, Paquitzapango, Mainiqui, Tambo 40 y Tambo 60, todas en la Amazonía.

De todo el potencial existente se ha aprovechado a la fecha 3,000 MW y la demanda actual del país es del orden de 4,500 MW. Pero el Ing. Teófilo casas Rivas, otro de los expositores en el taller, advierte que la magnitud del potencial hidroeléctrico del país aparentemente es enorme y podría estar repitiéndose el síndrome de Camisea, que sectores interesados decían que contenía reservas de gas que cubrirían la demanda interna por más de 50 años y sólo en 6 años de operación ya tenemos una demanda interna insatisfecha.

Para los expertos, este megaproyecto casi secreto con Brasil es inaceptable para los intereses nacionales, técnica y económicamente. Para Ruth Buendía Mestoquiari, presente en el taller, presidenta de la Central Asháninka del Río Ene y para la Federación de Comunidades Nativas del Río Madre de Dios y Afluentes (FENAMAD), los pueblos indígenas tienen que ser consultados.

Pero como en los mitos indígenas, las piedras pueden convertirse en multitudes humanas para exigir que no se consuma este nuevo acto de entreguismo del patrimonio de todos los peruanos.

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