sábado, 24 de abril de 2010

ABRIL DE 1961, BAHIA DE COCHINOS (CUBA)

Juan Gargurevich

El diario La Prensa utilizó toda su primera página para extender este titular: “Comenzó la lucha por la liberación. Invasores atacan Cuba por aire, mar y tierra”. Y el despacho decía “Miami 17 (UPI).- Las fuerzas invasoras cubanas libraron hoy una sangrienta batalla en la zona pantanosa próxima a la Bahía de Cochinos, a unos 150 kms al suroeste de La Habana, mientras unidades de la Fuerza Aérea, Armada y las milicias castristas se unían a los guerrilleros para derrocar al gobierno de Fidel Castro”.

Desde entonces han corrido ríos de tinta para contar aquel dramático error del presidente Kennedy que, mal informado por sus aparatos de inteligencia, dio luz verde al plan de su antecesor Eisenhower para invadir Cuba.

Poco se ha contado en cambio de la otra batalla, la que se libraba en paralelo y que tenía como protagonistas a las poderosas agencias de noticias norteamericanas de un lado, y las todavía débiles voces castristas, del otro (como la radio La Habana, por ejemplo).

Al comenzar las operaciones de aquellos 1200 invasores las redacciones de los diarios fueron abrumadas por noticias como estas, que fueron publicadas:

“Nueva York 17 (UPI).- Fuerzas rebeldes que operan en el interior de Cuba dieron muerte a la escolta militar de Fidel Castro, que salió ileso del atentado”.

“Nueva York 17 (UPI).- La Isla de Pinos fue tomada por los rebeldes y 10 000 prisioneros políticos fueron puestos en libertad y se plegaron a la rebelión”.

México 17 (UPI).- El Primer Ministro Fidel Castro se ha dado a la fuga y su hermano Raúl fue capturado. El general Lázaro Cárdenas gestiona el asilo político de Fidel”. “Miami 17 (AP).- Se tiene informaciones de que se lucha en las calles de La Habana”.

Todo era falso, inventado y puso en ridículo a esas famosas agencias de noticias que debían haber conservado un mínimo de seriedad y distancia. Pero sus despachos formaban evidentemente parte de la estrategia de la CIA que aseguraba que todo acabaría en 24 horas. El fiasco se hizo evidente a las pocas horas pues los cubanos se defendieron con eficiencia y rechazaron el ataque. Pese a ello siguió la guerra periodística: “México 18 (UPI).- El lujoso hotel Habana Libre, en la capital cubana, quedó totalmente destrozado después de un ataque aéreo a La Habana”.

Al día siguiente, 19, La Prensa lanzó un cauto “Informes del frente siguen confusos y llenos de misterio”, para rematar el 20 con “Castro estaría afectado de incapacidad mental”.

Hicieron el ridículo todos, La Prensa de Pedro Beltrán, sus editorialistas pero sobre todo la actuación quedó como un baldón para las agencias de noticias que no vacilaron en comprometer sus viejas glorias periodísticas en un error de su gobierno.


COMENTARIO
Así ha sido siempre, el periodismo al servicio de las clases de los dueños y dominadores de la noticia, ora tergiversandolas ora mintiendo descaradamente, pero siempre así, porque la verdadera finalidad es ser simples instrumentos politicos e ideologicos de sus dueños. Miremos aca nomás en visperas electorales como manipulan encuestas, cómo con cinismo e hipocresía toman partido por su candidato (no de los periodistas sino de los dueños), cómo atacan sin escrúpulos a los candidatos opositores. Y en epoca no electoral, casi siempre del lado del de turno para conseguir prebendas.
A veces, solo a veces hay algun diario opositor que se bate solitariamente por la verdad en las noticias y la justicia.
Genaro

BLOG PRENSA BRUTA
La historia es a veces cruel. Nos dice la verdad de cómo somos engañados, de lo estúpidos que somos creyendo en cuentos que la prensa crea para adormecernos o para estar en contra de las voces que intentan despertarnos. Como el caso de Irak, cuando toda la prensa decía que era un país con armas secretas muy peligrosas, o cuando decían que Humala iba a fusilar a los homosexuales o quitarles sus casas a la gente. Estupideces que creemos porque sólo "liberales" y "demócratas" tienen voz para decir cualquier burrada y nosotros debemos creerle.
Por eso dudo mucho de la existencia de una prensa libre. Siempre está sojuzgada a las presiones económicas y políticas.
Saludo la aparición de "Hildebrandt en sus trece", semanario que -según el mismo César-, intentará subsistir sin los avisos de los poderosos, sin padrinos ni mecenas que después piden su vuelto. Está visto que este semanario sobrevivirá hasta que los bolsillos de Hildebrandt se agoten; porque yo he tenido esa experiencia varias veces, crear medios independientes a costa de la penuria de nuestras familias, sobrevivir con créditos y encima recibir los golpes de la prensa "formal mentirosa", en una lucha desigual pero valiente. Todo en nombre de la verdad y la información veraz.
Pero la verdad es a veces ingrata y no sabe recompensar a quienes la aman. Por eso, me es grato ver que César se ha integrado a nuestro gremio, la de los periodistas desempleados que para seguir con su apostolado, no dudan en destapar sus ahorros hasta quedar en la miseria. Conozco de muchos casos de este tipo de héroes, viejos periodistas que hoy andan mendigando y para colmo la gente no les reconoce porque "sus nombres nunca aparecieron en "El Comercio" o canal 4.

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