domingo, 11 de marzo de 2012

LA TRAICIÓN DEL FELÓN A VELASCO Y AL PERÚ



Militares chilenos celebraron en Arica victoria golpista de Morales Bermúdez y gritan en coro “Viva el Perú”

VíCTOR ALVARADO

Guarnición chilena fue avisada con anticipación y el propio “nuevo presidente” se encargó de confirmarlo en otra llamada a Santiago de Chile
El ingreso de las tropas peruanas por tierra, mar y aire a la antigua provincia peruana de Arica, para recuperarla juntamente con la de Tarapacá, en poder de Chile desde la guerra del guano y salitre de 1879, programado para el cinco de agosto de 1975, fue definitivamente postergado hasta el 06 de setiembre siguiente, luego de que Velasco fue convencido por los conspiradores golpistas encabezados por el general Francisco Morales Bermúdez, pero la operación militar en gran escala nunca se realizaría porque este dirigió un pronunciamiento militar en Tacna que depuso a “Juan sin miedo”.

Velasco, sumamente delicado de salud a raíz de aneurisma aórtico localizado en el abdomen, que derivó en la amputación de una de sus piernas, fue convencido de que la postergación era inevitable porque no se habían instalado los sistemas de misiles “Pechora” antiaéreos en Arequipa y Las Vilcas, para responder cualquier contraataque aéreo chileno y la Marina, igualmente había reportado que no se encontraba lista porque su proceso de rearme había sido hecho con lentitud, a diferencia de las demás armas que lo habían hecho aceleradamente y ya estaban listas.

Pero no solo estuvo de acuerdo con la postergación de la guerra, sino también aceptó ser relevado. Los conspiradores, que aparecían como “leales” ante él lo convencieron de que no podía dirigir la guerra en esas condiciones. La entrega del mando debía realizarse el tres de octubre entrante en el sétimo aniversario de la revolución, en una fecha en la que se descontaba que las tropas peruanas ya estarían en Arica y Tarapacá. En Tacna se encontraba como jefe de la plaza militar el general EP Artemio García Vargas, y de acuerdo a los planes de los golpistas este debía advertir al jefe militar chileno de la plaza de Arica, general Odlanier Mena, de que no debía alarmarse del movimiento de tropas porque iban a levantarse contra el general Velasco para deponerlo del gobierno.

La cordialidad de García con Mena no era del otro mundo, pues entre ambos como se acostumbra en todas las líneas de frontera, los jefes de plazas cultivan una relación mutua amical, a pesar del clima de tensión que se respiraba tanto en Tacna como en Arica, más en esta última porque desde el año anterior sus contingentes militares trabajaban por turnos las 24 horas del día construyendo defensas de toda clase para detener una invasión militar peruana.

Alerta en Arica
Según un informe exclusivo de la revista chilena “Qué pasa” publicado el 09 de agosto de 1993, “en Arica se instalan redes y sistemas de detección de submarinos en los puertos, dos veces la escuadra ha tenido contactos con submarinos desconocidos sin llegar al combate, radares y armas antiaéreas se mantienen siempre mirando al cielo, por el peligro de los ataques”.
“Los regimientos pasan los días y los meses empleando retroexcavadoras, y todo tipo de maquinaria en lo que el entonces segundo jefe de la plaza de Arica, Jorge Dowling llamaba “nuestra agricultura”, en alusión a la excavación de trincheras en interminables kilómetros, camellones y la instalación de una fábrica de tetrápodos, enormes figuras de cemento destinadas a formar diques para la contención” de los mortíferos tanques T-55.

Detrás de esas líneas, recuerdan los protagonistas chilenos, sembraban aceleradamente 20 mil minas, que luego en 1981 llegarían a ser 60 mil y todo indica que no serán movidas en el futuro, a pesar del compromiso de desactivarlas asumido ante la Convención Internacional por la desactivación de minas en las fronteras, por la demencial política de la cúpula político- militar chilena de apropiarse de nuevos territorios terrestres y marítimos. Como ya es público, la cúpula político- militar chilena insiste en introducir sobre territorio peruano la línea del paralelo que pasa sobre el Hito N°1, dejando de lado el Hito “0” ó “Concordia” de la orilla del mar, y apropiarse de esta manera de 15,000 metros del territorio terrestre de Tacna y 34,000 km2 del territorio marítimo de las 200 millas peruanas.
El almirante chileno (r) Luis de los Ríos, en ese entonces jefe del Estado Mayor de la escuadra declaró entonces: “Nuestra orientación en 1974 y 1975 era de preparación para el conflicto”, evoca “Estimábamos en un 60 a 70% las posibilidades de que nos viéramos envueltos en una guerra”.

Todo consumado
La estrategia del régimen pinochetista, cuya demolición era el otro blanco de la invasión militar peruana ad portas, insistía en oponerle al Perú el argumento de que efectivamente tenía un poderío militar indetenible, pero que tenían una logística supuestamente débil incapaz de resistir una guerra de resistencia de largo aliento. El propio Dowling lo recordó en “Qué Pasa”: “En términos gráficos, el poderío peruano era como un gran puño, pero con un brazo delgado”.
Lo real es que esa mañana del 29 de agosto, la guarnición chilena esperaba la confirmación del golpe anunciado la noche anterior por García. Los conspiradores, en realidad no tenían oposición alguna porque todos los generales estuvieron de acuerdo con postergar la invasión y relevar a Velasco.

A las 5.00 de la mañana por fin sonó el teléfono.
Era el mismo general Artemio García el que nuevamente llamaba en busca de Odlanier Mena, quien se encontraba en Santiago, llamado para hacerse cargo de la Dirección Nacional de Inteligencia, la tenebrosa DINA, autora de miles de desapariciones y asesinato de chilenos.
La llamada fue respondida por el segundo jefe, coronel Jorge Dowling: “Avísele a Mena que el nuevo presidente del Perú es el general Francisco Morales Bermúdez”. Dowling y los oficiales que lo acompañaban en espera de ese llamado gritaron al unísono: “Viva el Perú”. Según “Qué pasa”, el propio Morales llamaría después a Mena hasta su casa en Santiago, para darle la seguridad del reinicio de las buenas relaciones entre los dos países. La traición estaba consumada.
(Mañana: En marcha de golpe de Estado contra Morales para salvar a la revolución. Comando planea ametrallarlo en desfile))

4 comentarios:

  1. esa es la historia de la traicion de ese borrachin

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  2. maldito Morales Bermudez Cerruti ..traidor HDP

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  3. La historia te recordará por siempre Morales Bermúdez como el judas ......csm. cobarde

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  4. Mas bien la historia ha demostrado que el FELON con los peruanos fue el mismo dictador Velasco Alvarado

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