lunes, 24 de enero de 2011

LA VERDAD SOBRE COCA COLA Y LA COCA

La sede mundial de la “Coca Cola” en Atlanta, Estados Unidos, es una suerte de templo universal visitado cada día por miles de adeptos y adictos a la famosa bebida. El colosal edificio circular está organizado en decenas de salas repletas de una inmensa iconografía publicitaria y propagandística que pretende meter en los ojos y en la mente de la gente que el referido refresco es la pócima de la felicidad y su sabor irresistible está guardado bajo siete llaves en una fórmula secreta.

Pero lo que no dice esta fórmula secreta -y los millones de visitantes jamás encontrarán ni una coma al respecto- es que la “Coca Cola” tiene su origen en la humilde, vilipendiada y satanizada hoja de coca.

En efecto, John Pemberton, el farmacéutico creador de la “Coca Cola” que ofrecía en 1887 la bebida como remedio para los males gástricos, se inspiró en el vino francés “Mariani”, producido por el químico corso Angelo Mariani, y que era una mezcla de vino Bordeaux y hoja de coca. La historia dice que en el año 1929 se descocainizó la “Coca Cola”, pero la hoja de coca sigue siendo uno de sus saborizantes principales.

Una de las hipótesis de por qué “Coca Cola” oculta el uso de la hoja de coca es porque la Convención Única de Estupefacientes de Viena de 1961 prohíbe la masticación de la coca calificando a la hoja como estupefaciente y al masticado o picchado, o acullicado como se dice en Bolivia, como una toxicomanía. La acusación del picchado de la hoja de coca como una toxicomanía es producto de prejuicios, racismo e ignorancia. Estudios científicos recientes han desmentido esa falsa acusación e incluso la propia Organización mundial de la salud (OMS) en 1995 determinó que la masticación no tiene efectos dañinos sobre la salud sino más bien virtudes terapéuticas.

Hace algunos años, acompañé al actual presidente de Bolivia, Evo Morales Ayma, en una gira por todas las capitales de la Unión Europea para explicar a políticos, empresarios y líderes sociales que “la coca no es cocaína”. Recuerdo la opinión coincidente de los políticos y empresarios europeos que estaban a favor de la despenalización de la hoja de coca para usos lícitos. Pero el temor a represalias políticas y económicas internacionales los paralizaba.

Siguiendo con esta campaña de reivindicación de la hoja de coca y su uso legítimo y natural, Evo Morales presentó en marzo del 2009 durante la Sesión Especial de la Asamblea General de las Naciones Unidas (UNGASS) una enmienda ante el Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki Moon, para que se elimine el artículo 49 de la Convención de 1961 que dice que “la masticación de la hoja de coca quedará prohibida dentro de los 25 años siguientes a la entrada en vigor de la presente Convención” que entró en vigencia en l964.

Transcurridos 18 meses luego de la presentación de la enmienda, que se cumple el 31 de este mes, y si no hay objeciones, se acabará con la prohibición que tiene un poderoso efecto simbólico, cultural, identitario y político.

Hay países que han anticipado que no presentarán objeciones, es decir, que están renunciando al colonialismo cultural, a los prejuicios, al racismo y a la presión de la potencia hegemónica. Esta especie de test político nos dirá en qué países sus gobernantes todavía piensan y actúan con la mentalidad y los intereses de los extirpadores de idolatrías del pasado.

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